Cómo afecta el estrés a la piel

Sabemos que el estrés prolongado tiene consecuencias negativas para la salud ¿pero sabes cómo afecta el estrés a la piel? Está comprobado que perjudica la piel haciéndola más sensible a los agentes externos dañinos, enlenteciendo su recuperación y causando envejecimiento prematuro, entre otras consecuencias. Pero también tenemos buenas noticias: los avances en investigación en dermatología y biotecnología nos muestran cómo defendernos. ¡Sigue leyendo!

 

¿Cómo funciona el estrés?

Como ya habrás escuchado, el estrés es en realidad una respuesta normal de nuestro cuerpo, vital para la supervivencia. Es un mecanismo que nos permite reaccionar ante situaciones de amenaza, generando cambios fisiológicos temporales como el aumento de la frecuencia cardíaca y la energía, la dilatación de las pupilas y de los bronquios. 

En otras palabras: preparan nuestro cuerpo para luchar o huir (respuesta “fight or flight”). Todos estos cambios se dan mediante el llamado eje hipotálamo-hipófisis-adrenal: percibimos señales de peligro o desafío, entonces se activa un sistema que hace que nuestras glándulas suprarrenales secreten el cortisol, la famosa hormona del estrés.

Hoy en día no solemos tener que luchar o huir, pero estos cambios fisiológicos nos ayudan a estar alerta y poder dar respuesta a situaciones demandantes. Gracias a esto podemos afrontar nuestro día a día y desafíos, pero cuando se produce en exceso y durante tiempo prolongado es perjudicial para la salud. El estrés crónico se vincula a la hipertensión, ansiedad, depresión, aumento de infecciones y enfermedades autoinmunes.

 

Efectos del estrés en la piel

La piel tiene una conexión directa con nuestra percepción del entorno. ¿Sabías que la piel también es sensible al estrés? Las células de la piel se estimulan tanto por factores ambientales (temperatura, polución) como emocionales, y también secretan cortisol y otros mediadores que disparan las reacciones inflamatorias.

Estos son los principales efectos del cortisol en la piel (cómo afecta el estrés a la piel):

1) Altera la función barrera de la piel. Como explicamos en este post, la piel es tiene la función de protegernos de la pérdida de agua y de las infecciones. Muchos estudios han demostrado que bajo un estado de estrés la barrera de la piel es menos eficaz, apareciendo sequedad e irritación.

2) Cicatrización más lenta. Otra consecuencia directa de lo anterior, es que un aumento de los niveles de cortisol provocan una desregulación de los ritmos circadianos, consiguiendo que la piel reduzca su capacidad para recuperarse de agresiones y repararse y tarda más en cicatrizar heridas, lo cual ha sido demostrado en diversos estudios, por ejemplo con personas en estrés por exámenes, atravesando procesos de divorcio o enfrentándose a una entrevista de trabajo.

3) Favorece las afecciones inflamatorias de la piel, como la dermatitis atópica, rosácea, psoriasis, acné y alergias. Un estudio mostró por ejemplo que la dermatitis atópica se correlaciona con los niveles de cortisol: a mayor cortisol (estrés), más severidad de la dermatitis. 

4) Causa envejecimiento prematuro: el estrés además de cortisol produce el aumento de radicales libres en la piel, que causan el estrés oxidativo o envejecimiento de la piel. Consecuencias: aumenta líneas de expresión y arrugas, flacidez y manchas. Si quieres conocer el resto de factores externos, lee este post. 

 

¿Cómo combatir el estrés en la piel?

Por supuesto, para combatir el estrés debemos pensar en holístico y revisar nuestras causas, pero desafortunadamente hoy en día es difícil escapar del todo, porque nuestro estilo de vida es muy diferente del de nuestros antepasados, pero los mecanismos de defensa siguen siendo los mismos. Es decir, activamos de forma diaria y mantenida los mismos engranajes que se activarán si nuestra vida corriese peligro. Por ello, además de trabajar la gestión del estrés e incluir hábitos para mejorar nuestro bienestar, es muy importante defendernos con activos antiestrés que nos protejan.

En Segle Clinical somos conscientes de esta necesidad y hemos creado el sérum Vital C, que combina el poder antioxidante de la Vitamina C (en una forma altamente asimilable y menos irritante para la piel) con un innovador activo antiestrés, a base de extracto de micro-algas verdes que reduce los niveles de cortisol en la piel. Así previene el daño oxidativo (causado por el estrés, polución, rayos UV…) y protege la piel manteniendo sus capacidades defensivas naturales (mantiene su función barrera).

¿Qué notarás? Combate el aspecto cansado: reduciendo los signos de fatiga en el rostro como ojeras, arrugas de expresión, tez apagada, ilumina y unifica el tono de la piel. Pronto hablaremos a fondo del nuevo Vital C en un post! Mientras tanto te recomendamos ver este pequeño vídeo en Instagram de Mónica Lizondo, fundadora y directora científica de Segle Clinical.